Vakantiebeurs 2026: menos visitantes, más intención de compra

La feria de Utrecht confirma el interés por viajar, pero deja señales claras de cambio en el formato y en las expectativas del sector.

La feria turística “Vakantiebeurs” celebrada en Utrecht del 8 al 11 de enero de 2026 cerró con un balance “distinto” al de ediciones anteriores. Con una asistencia aproximada de 30.000 visitantes, el evento registró una caída notable frente al año previo (72,273 visitantes), reflejando un formato más compacto y condicionado por un contexto claramente invernal. Las condiciones meteorológicas marcaron el ritmo de los primeros días, con una entrada de público más lenta y desigual. Edición 2019 (más de 103.000 visitantes) – edición 2020 (aprox. 100.000 visitantes) – edición 2023 (aprox. 65.000 visitantes) – edición 2024 (aprox. 71.000 visitantes) – edición 2025 (72.273) – edición 2026 (aprox. 30.000 visitantes)

Sin embargo, la lectura no es únicamente cuantitativa. La edición 2026 confirma que el mercado neerlandés mantiene un fuerte interés por viajar, y que sigue existiendo una necesidad real de acudir a ferias para informarse en persona, comparar alternativas y resolver dudas antes de tomar decisiones. Para parte del sector, esta edición fue menos masiva, pero más “útil”, porque concentró conversaciones con mayor nivel de intención: visitantes que no solo buscaban inspiración, sino que llegaron con planes en mente y preguntas concretas.

Un visitante menos impulsivo y más informado

Uno de los elementos más repetidos por profesionales y observadores es que el visitante actual llega con un nivel de información previo mucho más alto. La búsqueda online, las plataformas de reservas y los contenidos de redes sociales han elevado el listón: el consumidor ya no entra “a ver qué descubre”, sino a confirmar, comparar y decidir. En este contexto, el valor de la feria se desplaza del volumen de público a la calidad del contacto. Por eso, incluso con menos afluencia general, se detectaron oportunidades reales en stands que supieron presentar propuestas claras, experiencias atractivas y mensajes orientados a necesidades concretas del viajero: comodidad, seguridad, relación calidad-precio, actividades para familias y una comunicación directa y transparente.

Luces y sombras: opiniones divididas

La sensación global fue, no obstante, mixta. Mientras algunos participantes destacaron resultados tangibles en forma de solicitudes y reservas, otros pusieron el foco en debilidades del formato. En especial, se cuestionaron aspectos de organización, distribución del recinto y coordinación entre jornadas profesionales y días abiertos al público.

Uno de los puntos más criticados fue el impacto de ciertas decisiones logísticas: accesos menos intuitivos, señalización insuficiente en algunas zonas y pabellones con menor flujo de visitantes. También se señaló que la separación entre días profesionales y de consumidor puede haber reducido el potencial de networking y afectado a la afluencia de determinados perfiles en jornadas clave.

La organización reconoce una edición por debajo de objetivos

Desde la propia organización se admitió que la edición no alcanzó todos los objetivos previstos. Además, se destacó un cambio importante en el comportamiento del visitante: este año el peso del transporte público fue especialmente alto, lo que también condicionó la distribución del flujo dentro del recinto y la efectividad de ciertos accesos.

Aun así, se insistió en que el evento sigue cumpliendo una función importante como punto de encuentro y como escaparate, aunque en plena transición hacia un modelo más adaptado al mercado actual.

La feria ya trabaja en una evolución del concepto con una orientación más experiencial y una estrategia de futuro. Aunque aún no hay detalles concretos, el objetivo pasa por reforzar lo que hoy más demanda el visitante: contenido útil, interacción, emoción y facilidad de recorrido.

La conclusión es clara: la feria se encuentra en un punto de inflexión. Para algunos actores del sector, continúa siendo una plataforma valiosa de visibilidad y generación de contactos; para otros, el modelo necesita ajustes profundos para competir con un entorno donde el viajero decide cada vez más online y donde proliferan eventos especializados y formatos más dinámicos.

Mirando a 2027: un evento en punto de inflexión

La feria ya trabaja en una evolución del concepto con una orientación más experiencial y una estrategia de futuro. Aunque aún no hay detalles concretos, el objetivo pasa por reforzar lo que hoy más demanda el visitante: contenido útil, interacción, emoción y facilidad de recorrido.

La conclusión es clara: la feria se encuentra en un punto de inflexión. Para algunos actores del sector, continúa siendo una plataforma valiosa de visibilidad y generación de contactos; para otros, el modelo necesita ajustes profundos para competir con un entorno donde el viajero decide cada vez más online y donde proliferan eventos especializados y formatos más dinámicos.